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SPACE HARRIER. Año: 1985. Casa: Sega. Space Harrier. Palabras mayores, amigo. La joya de Sega, cuando Sega era una compañía de primer orden y lanzaba un juego revolucionario cada dos días. Recordad si no Hang On, Enduro Racer, Out Run, After Burner, Shinobi, Altered Beast, Golden Axe... Desde 1985 hasta 1989, ocho bombazos en cinco años, incluyendo Space Harrier. Casi nada. Gracias por esos videojuegos y por esos años de diversión, Sega. Gracias a vuestros ingenieros y presidentes, a vuestros programadores diminutos y también gigantes, y gracias, sobre todo, a esas azafatas japonesas en cada uno de vuestros stands de videojuegos. Gracias, gracias Sega. Qué lástima que vuestras consolas fueran siempre un jodido fiasco cubierto de plástico malo y que ahora dependáis de la mierda del Virtua Fighter para sobrevivir. Pero, volviendo a tiempos mejores y a Space Harrier: este juego de 1985 fue un éxito inapelable en todas las salas arcade, a pesar de la dura competencia con la que tuvo que medirse, pesos pesados como: Ghosts'n Goblins, Bomb Jack, el mismo Hang On, Gauntlet, Metro-Cross, Green Beret, el Ping Pong de Konami y hasta el jodido Yie Ar Kung-Fu... Aun con rivales de tal envergadura, Space Harrier se las arregló para hacerse con buena parte de nuestras monedas y ganarse así un hueco en nuestros diminutos corazones. Y si creéis que me estoy volviendo cursi o algo, os reto a escuchar esta canción y a no soltar una lágrima recordando: Nota: Si no lloráis de nostalgia con esta melodía es que nunca conocisteis el juego y entonces no tiene gracia, zorras. Es difícil explicar de qué iba exactamente Space Harrier sin endosaros algo en plan "3D Shooter". Imaginaos a un joven, una especie de Perseo del espacio, agarrado a un propulsor disparando rayos láser, e imaginadlo ahora sobrevolar paisajes fantásticos, repletos de color y cielos despejados. Si encima ese mundo de fantasía repleto de color y cielos claros lo salpicáis aquí y allá de árboles, arbustos, rocas flotantes, invasores del espacio, ruinas, setas, medusas voladoras, robots, naves nodriza, mastodontes ciclópeos y cabezas de la isla de Pascua zombi lanzando bolas de fuego por la boca y lo hacéis pasar todo a GRAN VELOCIDAD, os haréis una idea bastante aproximada de cómo era Space Harrier. Lo sé, delirante. Además, había una versión con asiento y cabina que se movían, aunque era del todo redundante: nosotros ya nos mareábamos y nos divertíamos con la versión normal, sin necesidad de más artificios. Y es que, en cierta forma, este juego era la única forma legal que había de "volar" cuando éramos menores de edad, ya me entendéis. No os tomo el pelo, va en serio: en ese sentido, Space Harrier era todo un viaje. Fijaos si no en la mierda con la que, a cambio de cinco duros, Sega bombardeaba nuestro tierno inconsciente mientras hacía sonar una dulce musiquilla del tipo "hey, aquí no está pasando nada!":
Y, al final de aquellos océanos cuadriculados, adornados de setas y ruinas, nos aguardaban siempre dragones chinos y horrores-de-otras-eras. JO-DER. Me da absolutamente igual qué significado tuviera todo esto o si tenía siquiera significado. Sega: ¡gracias de veras por Space Harrier! CÓMO JUGAR HOY A SPACE HARRIER: Si quieres conocer la visión que se tenía en 1985 de la gente que volaba armada y destruía rocas gigantes, naves espaciales y peluches de elefante yendo a trescientos kilómetros por hora a través del jodido aire, descarga el emulador MAME y la ROM correspondiente a ESTE GRANDÍSIMO JUEGO. |