Videojuegos olvidados

Un fascinante viaje al centro de la historia del entretenimiento electrónico, en tu propio idioma.

EYE OF THE BEHOLDER. Año: 1991. Casa: Westwood Associates.

Eye of the Beholder

Eye of the Beholder - "A legend series fantasy role-playing saga, vol. 1"

Eye of the Beholder

La aventura comienza

Eye of the Beholder Eye of the Beholder

HALFLING BONES TAKEN

Eye of the Beholder

¡Asalto esquelético, señorita!

Eye of the Beholder

A la primera araña gigante, el marielfo se esconde detrás

Eye of the Beholder

Bestias desplazadoras

Eye of the Beholder

Que alguien lance el conjuro del Baygon

Eye of the Beholder

Quien haya decorado este nivel tiene buen ojo

Si querían leer sobre el Eye of the Beholder II: The Legend of Darkmoon, tranquilos, no se han equivocado. Es sólo que pensé que sería chachi comenzar con un breve prólogo sobre su primera parte y terminar con un epílogo de la tercera (ay), y así cubrimos la saga de principio a fin.

Eye of the Beholder, tío. Por fin estoy encantado de poder presentarles en esta sección un antiguo videojuego de PC que no me pasó pirata mi amigo Xavi Doménech.

Portada de Eye of the Beholder

Sí señores, porque este juego me lo compré en la tienda Jocs & Games de Barcelona, en el cruce de Muntaner con Londres.

Seguramente la misma tienda donde mi padre compró en su día el Afrika Korps (estaba a una manzana de la emisora) y, desde luego, donde yo me hice con Cry Havoc, Siege y Dark Blades, y una barbaridad de productos de rol mucho más tarde.

Una tienda que era un oasis, verdaderos pioneros en Barcelona de todo lo que fueran wargames, juegos de mesa, de rol y videojuegos. Aquel local era una de las más certeras aproximaciones a la idea de paraíso en la tierra.

- ¡Me cago en la leche puta! - recuerdo que debí decir cuando, curioseando entre la amplia oferta de ocio que allí se ofrecía, fui a dar con la contraportada del Eye of the Beholder y una captura de pantalla con unos esqueletos malencarados.

Captura de Eye of the Beholder

← Macho, es que tú mira eso.

Encima ahí se afirmaba que el juego iría en mi ordena, un PC 286 heredado, lo que terminó de sellar el acuerdo, no se hable más:

A cambio de 4.995 ptas, el Eye of the Beholder se venía conmigo a casa. Aquella mierda tenía que ser legalmente mía.

¿Cómo podría yo transmitirles el candor, la magia y el pasmo que nos entraba a todos - a mí el primero - cada vez que caía en nuestras manos un programa de PC con el doble sello de las marcas SSI y Advanced Dungeons & Dragons?

Ah, no lo sé, pero tal vez la musiquilla inicial de Eye of the Beholder pueda llegar allí donde las palabras se quedan cortas, snif:

🔊 Escuchar música de la intro. Y si no, el vídeo.

Preocupados por el oscuro mal que acecha en el subsuelo de la ciudad, los señores de Waterdeep encargan a un grupo de cuatro aventureros bajar a mirar a las alcantarillas a ver qué coño pasa.

Es entonces cuando, ¡ay, caramba!, la galería se derrumba a sus espaldas, quedando todo el mundo atrapado y con los víveres contados.

Lo primero que teníamos que hacer nada más quedarnos encerrados era crear a nuestros personajes de nivel 3 siguiendo las clases del AD&D, en mi caso: 1) Paladín, 2) Guerrero / ladrón semielfo, 3) Mago y 4) Clérigo. Entonces empezaba de verdad la aventura.

SÍ QUE LO COMPRÉ, TENGO PRUEBAS

El juego partía de una idea sencilla: adaptar un clásico de la exploración de mazmorras en primera persona y tiempo real como el Dungeon Master a las reglas y monstruos del AD&D.

Pero ¿llegaba el aprendiz a superar al maestro? ¿Mejoraba la copia al original? Yo diría que sí, porque a mí el Dungeon Master de Atari ST nunca me cargó, mientras que el Eye of the Beholder me iba de maravilla.

O sea que del Dungeon Master ni idea, pero el Eye of the Beholder era un juegaco.

Para empezar he de decir, aunque salte a la vista, que si la belleza está en el ojo del que mira, Eye of the Beholder era una preciosidad. Este programa entraba por los ojos, basta ver las imágenes que acompañan el artículo para comprobarlo.

No en vano era de los primeros títulos con la licencia del Advanced Dungeons & Dragons con modo VGA y 256 colores, creo que sólo adelantado por DragonStrike, de los mismos desarrolladores, Westwood Associates.

Me bastó dar tres pasos en este juego para, como a los protagonistas, quedarme atrapado dentro. Hasta les dije a mis hermanos que no me pasaran llamadas.

No sé cuánto tiempo pude estar sin pegar ojo, recorriendo laberintos subterráneos, perdido en galerías y estancias plagadas de los más legendarios peligros.

Por suerte yo contaba con experiencia en este tipo de desafíos gracias al Bloodwych, por lo que estaba al corriente del sucio arsenal de trucos baratos que una mazmorra computerizada tenía a su disposición: desde puertas cerradas con llaves perdidas a palancas, trampas, trampillas, teleportadores, placas giratorias y... ¡monstruos!

Eye of the Beholder hacía desfilar frente a nosotros una razonablemente cuidada selección del Compendio de Monstruos del AD&D: De los tres bichos que salían en la portada del libro, dos estaban en el juego. Era por fuerza un pequeño bestiario, pero a lo bestia.

El combate contra estas criaturas era sin duda el punto fuerte del asunto y consistía en hacer clics frenéticos sobre los iconos de armas de nuestros muñequitos, rezando por ver los puntos de daño que hacían en vez de la palabra "MISS", que significa "FALLO" y también "SEÑORITA".

Paso a paso, y tras derrotar a kobolds, esqueletos, zombis, arañas gigantes, bestias desplazadoras, hombres pájaro, hombres hiena, hombres sapo y hombres mantis religiosa (no pregunten, qué jodidos eran), nuestros aventureros iban mejorando, adquiriendo mejor equipo y subiendo de nivel cuanto más descendíamos bajo tierra.

Incluso podíamos reclutar hasta dos nuevos personajes del elenco de almas perdidas que nos encontrábamos en nuestros devaneos subterráneos, lo que venía muy bien porque, aparte de más luchadores, conseguíamos porteadores de objetos y espacio extra de inventario, aun a costa de dos estómagos más que alimentar.

A veces nos quedábamos atascados en alguna zona sin poder avanzar, dando vueltas y más vueltas, buscando algo que se nos hubiera pasado por alto. Era una experiencia un tanto miserable, aunque no sucedía a menudo. Pero Dios, cómo odiaba cuando pasaba.

De todos modos, luego se compensaba bastante con lo chulo que era dar por fin con un sitio inexplorado.

La trama oculta del Eye of the Beholder se nos iba revelando a través de encuentros con personajes clave y grandes bloques de texto.

La cosa iba de un tal Xanathar, una misteriosa figura que había manipulado a un clan de enanos para atacar a sus vecinos elfos oscuros y que se mataran entre ellos, y así quedar él como dueño del subsuelo total y amo del calabozo, como si dijéramos.

"SI LA BELLEZA ESTÁ EN EL OJO DEL QUE MIRA, EYE OF THE BEHOLDER ERA UNA PRECIOSIDAD"

Este tal Xanathar - ojo, *SPOILERS* - era un contemplador, de la raza de los contempladores o "beholders" del Dragones y Mazmorras, seguramente la criatura más icónica de las creadas por el juego de TSR.

El ojo tirano, la esfera de muchos ojos. Una albóndiga ciclópea y flotante con diez tentáculos oculares, cada uno de ellos capaz de lanzar un rayo que te dejaba frito. El beholder, man. Mucho ojo con él.

Además de un contemplador, el tal Xanathar era un mirón que no nos quitaba ojo de encima - a mí no me miren, él mismo lo decía -, y por lo que se ve nos había cogido ojeriza.

El combate contra él solía resolverse en un abrir y cerrar de ojos literalmente, y era visto y no visto si no ibas con ojo, pero con tesón y habilidad a la hora de cargar nuestro último punto grabado, y evitando atacar al tal Xanathar de frente, podíamos devolverle ojo por ojo y hacerle pagar con un ojo de la cara.

¡Sí! Cuando por fin derrotábamos al beholder del Eye of the Beholder (el doce ojos éste), ¡qué gran momento!, tocaba disfrutar de la escena final, esto era historia de los videojuegos: Nos harían reyes de Waterdeep y luego saldría un dibujo de una posadera con un par de grandes y voluminosos globos, huh, oculares.

Pero no, en su lugar el Ojo del que mira nos mostraba tres párrafos mal escritos para, acto seguido, echarnos a MS-DOS. ¿Cómo era eso posible?

Cuenta la leyenda que como el juego venía en cinco disquetes, los de SSI cortaron el final para ahorrarse el sexto.

¿Entienden lo que esto significa? Después de todo lo que nos había hecho pasar, aquello no tenía cierre emocional, ni libe­ra­ción, ni purga trágica. Eye of the Beholder contemplaba veinticinco siglos de catarsis aristotélica y decía: "Nah, tío. Yo paso".

Joder, hasta los de TSR tuvieron que sacar a toda prisa un módulo especial, The Ruins of Undermountain, con el que rescatar a los cientos de jugadores atrapados emocionalmente en el subsuelo de Waterdeep.

Dicha expansión contenía tres libros de detallados y elaborados finales con los que pasar página, además de un póster especial para recordarnos a los jugadores que en el fondo valíamos mucho.

A pesar de esta calculada e imperdonable omisión, hay que admitir que la jugada le salió bien a los de SSI: Vendieron más de 150.000 copias en todo el mundo y el Eye of the Beholder fue Disquete de Platino en 18 países, uno por cada ocho mil y pico de disquetes ahorrados.

Coño, pero si hasta tuvo versión de Super Nintendo.

 

EYE OF THE BEHOLDER II. Año: 1991. Casa: Westwood Associates.

Eye of the Beholder II

Eye of the Beholder II: The Legend of Darkmoon

Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

EYE OF THE BEHOLDER III. Año: 1993. Casa: SSI.

Eye of the Beholder III

Eye of the Beholder III: Assault on Myth Drannor

Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

CÓMO JUGAR HOY A LOS EYE OF THE BEHOLDER:

¿Saben? Pretender jugar hoy a la saga de El ojo del que mira plantea un interesante dilema moral. El tipo de dilema moral que si eres legal neutral tirando a bueno y fallas una tirada de salvación, te compras los tres juegos en Good Old Games (gog.com) del tirón, y si eres caótico neutral con THAC0 como poco de 10 puedes descargar DOSBox y mirar a ver.

El ojo del que mira

2026, Carlos Miguel Ruiz

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