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SPY HUNTER. Año: 1983. Casa: Bally Midway.
En contra de lo que opina el gobierno de mi
país en materia de seguridad vial, yo pienso que tal y como están las carreteras
españolas hoy en día, los coches, y especialmente los coches deportivos, no sólo
deberían poder correr todo lo que quisieran sino que encima tendrían que venir de
fábrica con ametralladoras y otras armas de serie.
Y que conste que no aspiro a estar en
ningún comité de sabios del tráfico ni nada, lo que pasa es que toda mi experiencia
como conductor pasa por...

El flipe de los arcades. SPY HUNTER.
El videojuego de Bally Midway no era como
esas aburridas clases teóricas sobre educación vial y nos ponía de verdad en la
práctica al volante de un auténtico coche de espías o, mejor aún, al volante del
auténtico coche del CAZADOR DE ESPÍAS.

"La misión es
arriesgada. Las armas mortales. Los enemigos diabólicos!"
Pero qué le vamos a hacer. Supongo que
cuando uno aprende a conducir con este juego con 11 o 12 años, lo normal es crecer
creyendo que entre los complementos normales de los coches entran los misiles tierra-aire.
Ahora, claro, este videojuego, SPY HUNTER, sería un videojuego prohibido por las autoridades,
por lo malvado de sus enseñanzas como que tienes que dispararle siempre a las limusinas
negras y subirte a todos los camiones que veas.
No quiero ni imaginármelo: si en la
sociedad tan superchula en la que vivimos ahora en el 2008 por llevar una cerveza de más
al conducir puedes dar con tus huesos en la cárcel, ¿cuánto puede suponer, digamos,
soltarle dos ráfagas de ametralladora a un motorista, empujar tres coches contra el
arcén, y adelantar repetidas veces por la derecha a otros coches mientras derribas con un
cohete un jodido helicóptero de Tráfico?
Joder, en años de cárcel no sé, pero en
puntos de carnet, ¡como mínimo 24!
SPY HUNTER, amigos. Puede que para alguno de ustedes fuera la partida de fin
de semana durante unos años, o el descanso de los recreos, o que les suponga tal vez
algún verano.
Gran, gran videojuego de una marca (Bally
Midway), que después no hizo nada más y fue una mierda.
CÓMO JUGAR HOY A SPY
HUNTER:
Hay doscientas o trescientas grandes
experiencias en la vida y, no voy a engañaros: la mayoría de ellas no tienen que ver con
los videojuegos. Con estar borracho esnifando cocaína sobre el arcade original de SPY HUNTER mientras un grupo de rubias te la chupan, tal vez, pero
¿con simplemente jugar en tu ordenador a un videojuego emulado de hace 25 años? PUES
NO.
Y es que, se ponga nadie como se ponga,
gran parte de la magia de SPY HUNTER estaba en el volante y
el acelerador del arcade y en el hecho de que teníamos 12 jodidos años.
Por cierto, que si alguien se entera de
algún partido político serio que esté a favor de que los Porsches vengan con al menos
uno o dos bazookas de serie que avise.
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