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MISSILE COMMAND. Año: 1980. Casa: Atari. Los jóvenes de hoy en día dan mucho asco, todos, y siento opinar así, pero es la verdad: los jóvenes de hoy en día dan mucho asco, y punto. Con sus piercings y sus estúpidas consolas de última generación, por favor. Deberían estar agradecidos por su vida llena de facilidades de color de rosa y por haber nacido sin malformaciones y poder respirar aire puro, en lugar de ir por ahí por la calle poniéndose a dramatizar por cualquier gilipollez. ¡Cómo se nota que ninguno de esos niñatos ha tenido que vivir bajo el estrés de una guerra termonuclear, ni aprender a manejar un contador Geiger, ni memorizar folletos enteros sobre los efectos del Cobalto en el organismo humano! Ellos no han caminado entre las ruinas humeantes de lo que una vez fue su ciudad, ni han contemplado la destrucción de sus seres queridos, ni han sujetado en sus brazos a su novia del colegio mientras la carne se le desprendía de los huesos y los órganos internos le caían derretidos goteando por la oreja. No, los jóvenes de hoy en día no han vivido nada de eso y os diré porqué: porque los muy cabrones nunca tuvieron que jugar a...
MISSILE COMMAND. La sola mención de este videojuego en público hace cambiar el rumbo de las bandadas de los pájaros en el cielo. Equipado con la mejor tecnología gráfica de la época (estamos hablando de 1980), este GRAN JUEGO DE ATARI trasladó a las salas de arcade y a las primeras consolas domésticas todo el horror de la guerra moderna como ningún otro videojuego lo había hecho hasta entonces. La propuesta de MISSILE COMMAND era, en apariencia, bien sencilla: un mando, tres botones, y dos tipos de objetivos a proteger: (1) tus baterías antimisiles y (2) tus ciudades. Sobre ti, un millón de cabezas atómicas lloviendo, el peso de la responsabilidad, poblaciones enteras borradas del mapa, civilizaciones extintas ardiendo en el horizonte. La más mínima distracción podía suponer cientos de millones de pérdidas en vidas humanas. El futuro de todos dependía del más leve movimiento de muñeca. La responsabilidad era de verdad terrible, no es de extrañar la cantidad de crisis de ansiedad que se producían cada día frente a este simulador atómico, cuando la gente figurativamente hablando intentaba salvar a la humanidad del HOLOCAUSTO NUCLEAR, y fallaba.
Pronto MISSILE COMMAND pasó a conocerse como "el videojuego que traumatizó a una generación entera". Muchos usuarios no podían aguantar la presión y reiros si queréis, pero yo he visto a hombres de pelo en pecho venirse abajo y desmoronarse mientras jugaban a esta máquina. MISSILE COMMAND era el no va más. La influencia de este videojuego llegó a ser tan grande que hasta Ronald Reagan se sacó un día borracho de la manga todo eso del escudo antimisiles tras una partida de MISSILE COMMAND en la mansión del señor Atari. Pocos videojuegos, en definitiva, se han mostrado nunca tan a favor o en contra de la aniquilación total y más absoluta como MISSILE COMMAND, un juego que venía a ser como el "Guerra Global Termonuclear" de la película Juegos de Guerra pero a nivel táctico, y es que eso era ya demasiao. CÓMO EXPERIMENTAR HOY EL HORROR NUCLEAR Y LOS RIGORES DEL INVIERNO ATÓMICO CON MISSILE COMMAND: Descargad el emulador MAME y la ROM de Missile Command, encerraos en vuestro refugio atómico y que sea lo que Dios quiera. |