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DEFENDER OF THE CROWN. Año: 1986. Casa: Cinemaware.
Sean sus señorías bienvenidas a este emocionante retroanálisis de Defender of the Crown, un texto aderezado de frases supuestamente inteligentes y varios chistes típicos sobre tartamudos y homosexuales. Antes de que alguno se lleve las manos a la cabeza, quiero dejar claro que, sí: Defender of the Crown era un videojuego genial y, honestamente, nada malo puede decirse de él, salvo que es viejo como el mundo y también una puta mierda, y no debería jugarse en la actualidad durante más de, hum, digamos, 2 minutos. En cualquier caso, al final de todos los artículos de Videojuegos olvidados encontraréis una sección que explica cómo disfrutar de este montón de basura que es el retrowarez, o algo. Y ahora, vayamos con un poco de historia... Defender of the Crown fue realmente un juego histórico. Y además de histórico, memorable. Iba de sajones y normandos, y de inglaterras medievales, y de largos asedios con catapultas, tras caer el sol. El juego te daba la posibilidad de liderar regimientos de caballeros, perder en justas y conquistar remotos e inexpugnables castillos. Con un poco de suerte hasta podías follar con una princesa. Si tenemos en cuenta que yo jugué por primera vez a Defender of the Crown en 1988, cuando tenía 15 años, comprenderéis que este programa me gustara, Y MUCHO.
Mi primera partida transcurrió en el PC de mi tío Pedro, durante un verano fantástico en el que también me explicó el funcionamiento de la Bolsa y el suficiente Ms-DOS para cargar los juegos que quisiera (Defender of the Crown todo el rato). Porque jugábamos noche y día. Aquellos perros normandos querían conquistar Inglaterra, y yo y mi tío Pedro y un grupo de valientes sajones debíamos evitarlo. Para ello había que contratar soldados, caballeros y máquinas de asedio, y de vez en cuando visitar a Robin Hood y decirle "Hola", y pedirle algo de pasta. James D. Sachs fue el responsable de trasladarnos al autismo y a la era de la caballería, las películas de Robert Taylor y los aburridos novelones de sir Walter Scott, con la única ayuda de un grupo de píxels de tres colores. Y es que hay algo artístico en este juego, incluso ahora. Buscando información a través de Google, he visto que James D. Sachs es un tipo relativamente reconocido en la actualidad, y me alegro por ello. Supongo que Defender of the Crown y su grafista serían hoy aún más famosos de no haber salido Populous poco después, de la casa Bullfrog; un videojuego que, inexplicablemente, marcó el estilo a seguir en el género de la estrategia, y retrasó el progreso humano durante varias generaciones. Para celebrar esos tiempos de inocencia en los que gobernamos naciones de reyes secuestrados y conocimos a princesas temblorosas, he decidido rematar este humilde artículo con la hermosa sintonía de Defender of the Crown, en formato MIDI de mierda: CÓMO JUGAR HOY A DEFENDER OF THE CROWN: Si quieres disfrutar hoy de lo que en su día fue Defender of the Crown debes decidir qué versión quieres emular: PC, Amiga o Atari ST. 1, 2 y 3. Pero antes de que conviertas esto en un jodido dilema, decidiré yo por ti: la versión para Amiga. Descarga el WinUAE aquí. Y aquí una copia de Defender of the Crown. Fare thee well, milady.
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